La playa en invierno
En invierno la playa barcelonesa cambia de dueño: los paseantes, los corredores y los que toman el sol de enero se reparten cuatro kilómetros casi vacíos.
El paseo de temporada
Correr o pedalear el frente marítimo en enero es el lujo silencioso de la ciudad: aire limpio, luz horizontal y chiringuitos de invierno abiertos con café y manta. La niebla de mar algunos amaneceres es pura tarjeta postal.
Baños de invierno
Hay quien nada todo el año — los grupos de baño de invierno son una institución con bañador y gorro — pero el agua de enero es de neopreno o de valientes de verdad. La ducha caliente del chiringuito es parte del rito.
Lo que no hay
Hamacas, socorrismo y la mayoría de servicios cierran de noviembre a Semana Santa: la playa de invierno es paisaje y deporte, no servicio. Lleva lo que necesites contigo y el viento del norte en cuenta.